martes, 22 de febrero de 2011
Actividad moderada por la paisajista Rosa Colmenarejo
La Asociación para el Progreso y la Modernización de Córdoba Futura promovió el pasado día 2 unaMirada a Córdoba en la Ribera. El paisaje urbano fluvial en el entorno monumental de la ciudad , actividad moderada por la paisajista Rosa Colmenarejo y en la que participaron como ponentes expertos en distintas disciplinas: Florencio Zoido, director del Centro de Estudios Paisaje y Territorio, el arquitecto Juan Cuenca y Alfonso Mulero, director del Departamento de Geografía y Ciencias del Territorio de la Universidad de Córdoba. La celebración de la actividad, que contó con nutrida concurrencia y amplia participación ciudadana, venía justificada por una reflexión previa efectuada en el seno de la Asociación, pues, en efecto, la presencia en las ciudades de grandes ríos ha venido y sigue siendo un asunto de gran trascendencia urbanística, territorial, medioambiental y paisajística, en el que, a la hora de componer una idónea relación ciudad-río, resultan determinantes factores de distinta naturaleza y alcance, entre otros: posición y recorrido del cauce, régimen hidráulico, calidad del agua, vegetación y fauna, elementos construidos, etcétera. La consecución del irrenunciable objetivo de integración de la ciudad con su río requiere la adopción y desarrollo de iniciativas normativas, de planificación y de intervención, de naturaleza territorial, urbanística, medioambiental, infraestructural, patrimonial y otras sectoriales. En la percepción y valoración del nivel de idoneidad y cualificación alcanzado en dicha integración es determinante la calidad del paisaje resultante. En el caso de la ciudad de Córdoba y el río Guadalquivir --en particular en el entorno del ámbito declarado Patrimonio de la Humanidad-- dicho paisaje queda caracterizado, entre otros elementos, por el singular monumento natural de los Sotos de la Albolafia --que integra varios molinos-- y además por bienes patrimoniales históricos de gran monumentalidad como la Mezquita-Catedral, el Alcázar de los Reyes Cristianos, el Palacio Episcopal, el Seminario de San Pelagio, el Triunfo de San Rafael y el gran eje monumental integrado por la Torre de la Calahorra, el Puente Romano y la Puerta del Puente. La especial y más que relevante cualificación de la zona monumental de la ciudad de Córdoba como Patrimonio de la Humanidad --a cuya declaración sin duda ha contribuido decididamente la diversificada riqueza monumental del ámbito descrito-- requiere por tanto que su paisaje sea objeto de consideración atenta y permanente, de manera que no se vea devaluado o degradado por inacciones en su mantenimiento, conservación y mejora o por intervenciones sectoriales que no tomen adecuadamente en cuenta el conjunto de los valores en él concurrentes. La problemática suscitada estas semanas en torno a la limpieza del río y sus márgenes --que han acumulado gran cantidad de barro y otros depósitos como consecuencia de las últimas avenidas, con la consiguiente afección a los valores funcionales y paisajísticos de este relevante espacio urbano fluvial-- pone de manifiesto la vigencia e importancia de la Mirada efectuada. La conclusión básica y fundamental que cabe extraer de las distintas y cualificadas intervenciones de los expertos-ponentes y de las aportaciones de los participantes en el debate es que las Administraciones interesadas, de manera coordinada, deben promover cuanto antes un Plan-Proyecto --que cabría denominar como de "manejo" de este espacio vivo y evolutivo-- que integre un conjunto de actuaciones de intervención, conservación y mantenimiento, diseñadas con una metodología interdisciplinar y participativa, para asegurar que el paisaje resultante conjugue con idoneidad los valores monumentales, patrimoniales y ambientales que están presentes en él y por tanto sea aceptado y valorado por la ciudadanía, como destinataria última del uso y disfrute del paisaje. Al mismo tiempo, dicho Plan-Proyecto aportaría claridad al escenario competencial, atribuyendo a cada Administración las correspondientes responsabilidades en el marco de la obligada cooperación entre ellas, con lo que se evitaría la percepción ciudadana de que, una vez mas, la falta de coordinación y cooperación institucional impide que determinados proyectos de ciudad se hagan realidad. En este caso, que el paisaje más representativo de nuestra ciudad presente el estado e imagen exigidos a un espacio integrante del Patrimonio de la Humanidad. * Asociación ciudadana
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